Un joven llegó con una arritmia gravísima a un efector público y la residente de cardiología se comunicó con el Dr. Alberto Alfie, especialista en fisiología cardíaca. Lograron revertir, valiéndose de una videoconferencia, un cuadro de muerte súbita. El Sanatorio San Martín se sumó al esfuerzo y se realizó éxitosamente una radioablación que le devolvió al paciente la salud.

Dr. Alberto Alfie – Jefe de Electrofisiología Cardíaca del Sanatorio San Martín

El futuro llegó, pero no cómo lo imaginaba la ciencia ficción, con autos voladores y el espacio colonizado, sino con enormes avances en el campo de la medicina. Algunos de ellos, si se quiere, parecen milagrosos. Sin embargo, son el fruto del esfuerzo de hombres y mujeres que día a día ponen lo mejor de ellos para darle pelea al sufrimiento ajeno y garantizar una mejor calidad de vida para la Humanidad. Ese parece ser el caso del Dr. Alberto Alfie, un especialista en fisiología cardiológica que, según sus propias palabras, “hay que considerarse un alumno eterno para seguir progresando”. Claro que no está solo en su tarea de salvar vidas. Lo acompaña un equipo que comprende desde médicos residentes hasta ingenieros, pasando por anestesistas, enfermeros, administrativos y una amplia gama de especialidades puestas al servicio del paciente. Todo esto tampoco serviría de nada si no existiera una infraestructura capaz de asegurar el éxito del trabajo. En Venado Tuerto, el ámbito es el Sanatorio San Martín.

Lo ocurrido con un joven de la localidad de Melincué, a 50 kilómetros de Venado Tuerto, es una de esas historias que reconfortan, que ayudan a creer en un mundo mejor. En mayo de este año, para ser precisos el domingo 15 por la noche, comenzó a sentir que el corazón se le descontrolaba. Rápidamente, su madre hizo una consulta con un facultativo y en muy poco tiempo estaba siendo asistido en el Hospital Regional de esta ciudad. Allí lo recibió la Dra. Julieta Marzo, residente de cardiología, quien enseguida notó que algo no estaba nada bien. Lejos, a más de 300 kilómetros de distancia, el Dr. Alberto Alfie se disponía a terminar el fin de semana cenando con sus hijos. Fue en ese momento que recibió la llamada de la médica del hospital, a quien conocía del Sanatorio San Martín. Cuando vio el electrocardiograma del joven entendió que la cena debería esperar. De inmediato inició una videoconferencia con matices fantásticos. Una enfermera sostenía el teléfono y Alfie guiaba los procedimientos que el equipo de la Dra. Marzo ejecutaba en una sala del Gutiérrez. Luchaban contra la arremetida de un síndrome de Wolff-Parkinson-White con fibrilación auricular, una condición con riesgo de muerte súbita inminente. De hecho, el paciente revirtió su crítico estado después de choques eléctricos y de haber permanecido durante milésimas de segundo sin vida.

La recuperación del episodio crítico no era una solución, ya que el cuadro podía repetirse en cualquier momento y con un final mucho más dramático. Se imponía un tratamiento que no consiste en las clásicas medicinas, sino en métodos que requieren de tecnología avanzada. Allí entró en juego el Sanatorio San Martín, una institución tradicional de la ciudad que ofrece a sus pacientes equipamiento e instalaciones de avanzada. Recién 45 días después, el 1 de julio, las condiciones para realizar un procedimiento de radioablación fueron óptimas. Una vez más, el Dr. Alberto Alfie y su equipo, ingresaron al quirófano y unas horas después el joven ya se recuperaba en una sala de la institución. No es la primera vez que el Dr. Alfie fue noticia en Venado Tuerto, pero si la primera en que afrontó una situación tan particular. “Un final feliz para una historia que podría haber terminado en tragedia. La alarma de la Dra. Julieta Marzo y la videollamada para trabajar en equipo fueron cruciales para que el paciente sobreviviera al evento agudo”, señala con humildad en sus redes sociales… Y acaso esa sea la frase que resume una historia donde la suma de esfuerzos salva una vida y ayudan a entender que el futuro efectivamente llegó y que, con buena voluntad, es bellamente promisorio.

Por Ciudad Cero

Periodista - Realizador audiovisual en tiempos de pandemia - Narrador

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